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La educación virtual había estado ganándole terreno a la educación tradicional desde hace unos años, sin embargo, con la urgencia de la pandemia del COVID 19, se aceleró de forma desproporcionada hasta superarla por completo, al menos temporalmente. ¿Qué pasará cuando el mundo regrese a la normalidad? Te compartimos algunas claves según nuestra experiencia en Pupitres.

Aunque es cierto que la educación virtual estaba ganándole terreno a la educación tradicional, o a la educación en el aula de clases, la tendencia aplicaba solo para los programas de posgrado y programas no académicos, como cursos de formación libre. Para la educación primaria y secundaria esta tendencia no aplicaba. La urgencia de la educación virtual, sobre todo para la educación primaria y secundaria, por tanto, ahora se ha convertido en la urgencia para regresar a la educación tradicional. En el caso de la educación terciaria, hay una menor presión para regresar, pero existe un empuje importante. 

Para nosotros en Pupitres, este regreso a las aulas no va a ser radical. La pandemia del COVID 19 aún está presente, y creemos que lo estará por al menos un año más. Esto quiere decir que, posiblemente veamos una migración a clases semipresenciales o clases híbridas antes que un cambio total hacia la modalidad presencial. Pero, ¿qué pasará con la modalidad virtual?

Creemos que las instituciones educativas han invertido mucho esfuerzo en adaptarse y capacitarse durante el proceso de transformación digital hacia las clases en línea. Docentes de todas las edades y formaciones ahora tienen una visión más completa de la educación en línea que antes de la pandemia. Pensamos que la inmersión en esta modalidad les ha preparado para enriquecer el proceso de enseñanza aprendizaje de aquí en adelante. Si regresamos a la normalidad, será una normalidad diferente gracias a que ahora los docentes han descubierto nuevas formas para enseñar y aprender. Por ello, creemos que las instituciones darán un paso adelante hacia la promoción de esta modalidad, y ahora con mucha más experiencia, tratarán de explotarla. Y quienes no lo hagan, dejarán de participar en un mercado creciente.

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¿Por qué creemos que a la educación virtual se le promocionará más ahora que antes de la pandemia? Porque la educación en línea nos ha enseñado varias cosas positivas que deben seguirse cultivando. 

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1. Que la tecnología es una gran aliada de la educación. Sabíamos lo importante que eran las computadoras y el Internet para la educación, pero ahora lo sabemos porque lo hemos experimentado con más fuerza. 

2. Que la educación es más accesible de lo que pensábamos. Ahora más que nunca, existen grandes cantidades de recursos en la web como repositorios académicos, simulaciones, actividades interactivas y un sinnúmero de recursos audiovisuales. 

3. Que los docentes, independientemente de su edad y formación, pueden adaptarse a esta modalidad en línea. Gracias a que existe la tecnología adecuada para ello, los docentes pueden con la brecha del conocimiento tecnológico intergeneracional.

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4. Que la metodología de enseñanza virtual puede ser muy enriquecedora si se desarrolla de la manera correcta. Con el uso de plataformas de aprendizaje o LMS (Learning Management System), como Moodle, configuradas según la estrategia pedagógica y las necesidades en general de la institución educativa, las clases pueden ser muy ricas en contenido y experiencias de aprendizaje

5. La necesidad del contacto social en el proceso de enseñanza y aprendizaje se puede seguir satisfaciendo en la educación virtual. La educación virtual también nos ha enseñado cosas a través de experiencias no tan positivas, pero que se pueden superar. Aunque las clases se imparten por videoconferencias y haya contacto visual, el contacto social integral no se logra mejor que con la interacción en el aula de clase. No somos robots, y necesitamos estar cerca de nuestros compañeros y maestros para reforzar nuestros conocimientos. En este sentido, el ofrecimiento de clases híbridas o semipresenciales es la mejor manera de satisfacer esta necesidad de contacto, sin dejar de aprovechar las ventajas de la educación en línea.

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6. El control del proceso de aprendizaje, aunque se vuelve más complejo con la virtualidad, se puede llegar a dominar. Aunado al punto anterior, al no haber una interacción directa con el compañero de clase o el maestro, se pasan por alto muchos detalles del proceso de enseñanza aprendizaje que con la simple entrega de trabajos en línea, o la respuesta de un cuestionario, no se logran desarrollar. Esta debilidad, sin embargo, puede enmendarse con el desarrollo de habilidades psicopedagógicas en los docentes, de forma que obtengan de los estudiantes un cuadro de sus personas más enriquecido, y que mediante el uso de dinámicas más integrales, puedan enriquecer el aprendizaje. A partir de acá, se podrá requerir de un mayor compromiso por parte de los estudiantes, porque el contenido ha sido organizado según sus necesidades.

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Te invitamos a visitar nuestro sitio web para saber más acerca de Pupitres y las diferentes herramientas de aprendizaje virtual. Contáctate con nosotros si quieres una demostración de cómo aprovechar más Moodle en tu institución.

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